Desde la historia, siempre se ha mostrado que lo “masculino” es sinónimo de poder y pertenece a lo público y lo “femenino” sinónimo de debilidad y pertenece a lo privado, que de la costilla de Adán nace Eva, que el uno complementa al otro, se reproducen y producen, bajo un paraguas que es el “amor” y, a través de esto tiene que haber respeto, sinceridad, confianza, fidelidad, armonía, reciprocidad, que la mujer ha nacido para servir al hombre en el hogar. Es totalmente complejo.Durante décadas las mujeres han luchado, se han empoderado y resistido a esa norma, han buscado un goce pleno de sus derechos, tratando de transformar las estructuras de poder marcadas sobre ellas. Esta lucha ha sido fuerte, pero los logros que han tenido son de valentía.
Todo esto pasaba porque para la sociedad, el falo es significante, lo femenino es insignificante, y no existían “otros” que cuestionaran esa norma. Es donde aparecen las personas transexuales, con un discurso sumiso y victimizaste. El planteamiento que se manejaba y que aún se sigue manteniendo es el “nací en un cuerpo de hombre o viceversa, por eso soy así” desde este argumento me pregunto: ¿Dónde quedan las personas que han transgredido y no se identifican con ese discurso?, las que reconocen su biología de origen y esa feminidad o masculinidad construida. La sociedad de acuerdo a esta etiqueta conocida, a simple vista podrían catalogarl@s como transexuales, ¿por qué?, si ell@s no desean hacerse cambios corporales para sentirse bien, estas personas no rechazan su biología, como lo hacen los demás. A demás, han logrado construir una feminidad o masculinidad envidiable, sin tener que recaer a intervenciones en su cuerpo.
Que forzado está el sistema, te obligan a identificarte con una “etiqueta” socialmente tolerada, pero que pasa, si decides cuestionar y transformar ese modelo establecido? Evidenciando que existen muchas formas visibles de vivencias transgresoras, las cuales esa etiqueta no ha considerado?. Que puede existir masculino y femenino en una sola persona?, que se puede alternar en los dos roles cuando uno lo desee, que se puede gozar de su sexualidad sin recurrir a una reasignación.
Que irónico suena cuando recurrimos a lo complejo de la sexualidad. Porque lo masculino siempre se ha considerado activo y dominante, en cambio lo femenino pasivo y dominado, que pasa cuando estos roles se cambian, o cuando existen cuerpos que han nacido con ese dominio por su biología, y deciden transgredir su identidad de género y ocupar el otro rol. En este caso existe un conflicto, porque el hombre o la mujer considerados heterosexuales siempre van a rechazar la biología de ese cuerpo, pero se van a sentir atraídos por esa feminidad o masculinidad construida. Cómo entender que lo masculino pierde dominio cuando se encuentra con un macho y una mujer en un solo cuerpo, o cuando el cuerpo posee características de hombre y de mujer en su estética. O cuando en un momento me encuentro con una mujer y al otro instante con un hombre, sabiendo que es la misma persona. La verdad que puede sonar gracioso, pero es la realidad que existe, y es, a lo que la sexualidad está expuesta por que existe diversidad.
Por mi lado, yo me encuentro en la etiqueta de quienes reconocen su biología y han construido esa identidad en su cuerpo, gozando de esos dos factores, pero de-construyendo este imaginario binario, heterosexual impuesto.
La masculinidad que se rechaza, pero esa feminidad que atrae.
Lo masculino pierde poder, cuando se encuentra esa androginia en un solo cuerpo
No hay comentarios:
Publicar un comentario